Placa de cocina: Inducción vs vitrocerámica

A menudo se confunden las propiedades de las placas de inducción con las de las vitrocerámicas. Si son dos tipos de cocinas diferentes ¿Por qué existe esta popular confusión? Hoy analizamos sus divergencias en función de sus funcionalidades.

El concepto

La inducción funciona dentro de un campo magnético generado a partir de un potente imán que lo estimula eléctricamente. El calor se produce cuando una superficie de metal se posa encima del cristal cerámico liso. De esta manera, cuando ponemos nuestra olla o sartén esta funcionará como un interruptor dentro del engranaje. La prolongación del calor es constante.

La vitrocerámica se conforma de una placa lisa de cerámica vitrificada de gran resistencia y rápida propagación del calor. Su arquitectura se forma a partir de cuatro arcos resistentes a modo de fogón. Estos arcos se calientan con alimentación eléctrica y transmiten calor al exterior sin necesidad de contacto con otro material. La prolongación del calor funciona por ondas siendo cambiante su nivel de actuación.

La puesta en marcha

En la guerra por la batalla al tiempo, la inducción es la ganadora. Estas placas se calientan el doble de rápido gracias a su sistema electromagnético que es capaz de llevar un estado líquido a ebullición en segundos. Siendo igual o tan eficaz como el microondas.

Por el contrario, el encendido en la vitrocerámica es progresivo. Sus resistencias no se calientan de forma inmediata con el contacto de las bases de sartenes u ollas.

La seguridad

Las placas vitrocerámicas guardan su calor una vez apagadas. Si su encendido es escalonado, lo mismo pasa con su apagado. Por lo que es muy importante mantener al resguardo de los niños.

En el caso de la inducción el contacto del metal funciona como un pulsador de su calor, cuando sacamos el recipiente de su placa se genera el apagado. Su placa se enfría al momento.

La limpieza

Tanto las placas de inducción como la de vitrocerámica son muy fáciles de limpiar, solo hay que pasar un papel de cocina, o en caso de restos e incrustaciones utilizar algunos de los productos especializados para limpiar sus impurezas.

Quizás la vitrocerámica presta especial atención en este punto. Su calor que desprende al exterior hace más fácil que se genere mayor contacto con el alimento que caiga en la placa.

De cazos, ollas y cacerolas

La vitrocerámica se adapta a cualquier tipo de recipientes, incluido el barro ideales para realizar recetas tradicionales.

En cambio, la inducción necesita de materiales especialmente diseñados para su uso. Estos utensilios deben de disponer de un metal que interactúe con el imán.

Inducción vs vitrocerámica. La batalla del precio.

La inducción es más cara que la vitrocerámica. Sin embargo, su consumo eléctrico es mucho menor al no malgastar ni una gota de su energía. Además, la estimulación del imán que inicia su funcionamiento registra menos gasto energético.

Así pues, si se piensa en el valor económico de la inducción se han de valorar aspectos como el tiempo de uso para que a la larga compense su inversión.

Lectora voraz desde que era una niña, pronto aprendió a contemplar el mundo con la mirada entre curiosa y soñadora de quienes aman la literatura. Algunas de las horas más gratas de su vida las ha pasado sumergida entre las páginas de un libro, pero sin renunciar por ello al "mundanal ruído". Porque también aprendió tempranamente que, la única forma de entender la mayoría de las historias, es viviéndolas.